AGROLAB Group

Your labs. Your service.

IFS ha publicado una versión modificada de IFS Food 6 (IFS Food 6.1 de noviembre de 2017), que será de obligado cumplimiento para las empresas certificadas a partir del 1 de julio de 2018.

El Reglamento (UE) 1169/2011, sobre la información alimentaria facilitada al consumidor, define la fibra dietética como polímeros de carbohidratos con tres o más unidades monoméricas, que no se digieren ni se absorben en el intestino delgado humano y pertenecen a las siguientes categorías:

La Directiva 79/117/CEE del Consejo prohibió la salida al mercado y la utilización de productos fitosanitarios que contuvieran compuestos de mercurio. Por lo tanto, todas las autorizaciones de productos fitosanitarios que contenían compuestos de mercurio fueron revocadas y, por lo tanto, todos los LMR se fijaron en el límite de determinación (LD) pertinente.

Recientemente se ha publicado el Reglamento (UE) 2018/98 de la Comisión, de 22 de enero de 2018, que modifica los anexos II y III del Reglamento (CE) nº 1333/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo y el anexo del Reglamento (UE) nº 231/2012 de la Comisión por lo que respecta al sorbato cálcico (E 203).

 El Reglamento (UE) 231/2012 de la Comisión, de 9 de marzo de 2012, establece las especificaciones para los aditivos alimentarios, incluidos los acidulantes.

Los antioxidantes son los encargados de equilibrar la concentración de los radicales libres. Protegen al cuerpo del estrés oxidativo, evitando así el daño a una amplia gama de estructuras celulares incluyendo lípidos, proteínas y ADN. La pérdida de este equilibrio acelera la formación de los radicales libres y provocan su acumulación produciendo una oxidación prematura y un envejecimiento acelerado.

La acrilamida es un contaminante con arreglo a la definición del Reglamento (CE) 315/93 y, como tal, constituye un peligro químico en la cadena alimentaria. La presencia de acrilamida en los alimentos se detectó inicialmente en 2002 y una opinión científica publicada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) en 2015 concluyó que los niveles de exposición dietética a la acrilamida eran motivo de preocupación debido a sus efectos cancerígenos.