In Egypt, bread continues to be valued as a main staple food, country’s limited agricultural land, which is confined to a small stretch along the Nile riverbanks, and the high demand for bread of its 95 million inhabitants have made the country the world’s largest importer of wheat.

 

En Egipto, el pan sigue siendo valorado como un alimento básico principal, pero las pequeñas áreas agrícolas del país, se limitan a un pequeño tramo a lo largo de las orillas del río Nilo, y la alta demanda de pan de sus 95 millones de habitantes ha hecho del país el mayor importador mundial de trigo.

 

El sector del trigo es, por lo tanto, de importancia estratégica para el país, y el Estado está muy involucrado en todos los niveles de la cadena de valor del trigo, desde fertilizantes subsidiados hasta subsidios para el producto final. Esto ha sesgado el mercado y distorsionado los incentivos para las inversiones del sector privado.

 

Con una población en rápido crecimiento, una moneda más débil y mayores precios del trigo, el país se enfrenta una creciente presión fiscal para mantener estos programas de apoyo. Mientras se reducen los subsidios públicos y se confía más en el sector privado, se prometen ahorros significativos en los costos. Sin embargo, las reformas son políticamente sensibles ya que la población tiene un fuerte sentido de derecho.

 

En vista de estas realidades, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha trabajado gradualmente con el gobierno egipcio y los principales actores del sector privado para mejorar el sector del trigo y crear un entorno más propicio para la inversión, incluso de países y compañías extranjeras.

Los proveedores de granos del sector privado establecieron la Asociación de Proveedores de Granos de Egipto (EGSA) en 2017, la primera institución del sector privado que da voz a los proveedores de granos en sus conversaciones con el gobierno.

 

Las mejoras continuas en el control de calidad del grano, el muestreo y la inspección fitosanitaria, así como la inversión en nuevo almacenamiento y manejo en puertos son fundamentales, ya que se prevé que las importaciones anuales de cereales, semillas oleaginosas y harinas de proteínas aumenten de 23 millones de toneladas (promedio 2015-2017) a 27 millones de toneladas en 2025, un aumento de 4 millones de toneladas, o 17%.

De este modo, para fortalecer la capacidad de los miembros de la asociación y del personal de las instituciones públicas, el 26 de octubre, la FAO organizó una visita para una delegación público-privada de Egipto al puerto de Tarragona, para aprender de la experiencia de España, uno de los principales importadores de granos y semillas oleaginosas en la región mediterránea (19,6 millones de toneladas por un valor de USD 4.9 mil millones en 2017). Seguidamente, se trasladaron a las instalaciones de AGROLAB Ibérica. En esta visita pudimos hablar sobre nuestras actividades, certificaciones y medidas de control de productos dentro del laboratorio, entre otras.

 

 

Autor: Isabel Gomez