En 2025, el de Stuttgart llevó a cabo una serie de análisis centrados en los residuos de TFA en frutas y verduras. A continuación le resumimos los resultados.
El ácido trifluoroacético (TFA) es un ácido carboxílico soluble en agua, difícilmente degradable, perfluorado y tóxico. Se forma como producto final de la degradación de productos fitosanitarios que contienen flúor, como, por ejemplo, los herbicidas flufenacet y diflufenican o el fungicida fluazinam. Otra fuente es la contaminación ambiental por ácidos alcanosulfónicos perfluorados y polifluorados (PFAS), que llegan al ciclo del agua, por ejemplo, a través de recubrimientos antiadherentes (teflón), refrigerantes y lubricantes, y espumas extintoras. Existen además fuentes de entrada naturales, que, sin embargo, no son relevantes en este contexto. Mientras que para el agua potable ya existe un valor límite (60 µg/l), aún no se ha establecido dicho valor para los alimentos, ya que su fijación depende de muchos factores que aún no se han estudiado en detalle. La EFSA ha establecido un valor de ingesta diaria admisible (IDA) para los TFA que se considera seguro incluso en caso de exposición durante toda la vida. Para un niño pequeño (peso corporal de 10 kg) es de 0,5 mg de TFA al día, y para un adulto (peso corporal de 70 kg) de 3,5 mg de TFA al día.
El CVUA ha analizado diferentes tipos de frutas y verduras y ha llegado a las siguientes conclusiones:
El origen de los contenidos de TFA puede deberse a residuos de productos fitosanitarios, pero también a contaminaciones por factores ambientales. De las más de 2000 muestras analizadas, el 19 % contenía niveles medibles de TFA, de los cuales el 81 % correspondía a frutas y verduras de producción convencional y el 84 % a productos de cultivo ecológico, lo que a primera vista parece paradójico. Las variedades de fruta exótica y las hortalizas de hoja fueron las que con mayor frecuencia contenían TFA, si bien los productos de cultivo convencional obtuvieron peores resultados que los productos ecológicos comparables. En el caso de los cítricos, la fruta de hueso, las bayas y las hortalizas de fruto, se detectaron más muestras positivas para TFA que en el cultivo convencional. También resulta interesante que en la mayoría de las muestras solo se encontraran TFA o TFA y uno o dos pesticidas que contienen PFAS en el perfil de residuos. A menudo se trataba de los pesticidas PFAS fluopiram, lambda-cihalotrina y trifloxistrobina, aunque en concentraciones bajas. Tomando como ejemplo los kiwis, los analistas descubrieron que en las frutas peladas se encontró prácticamente la misma cantidad de TFA que en las muestras de los mismos lotes tras retirar la piel (tal y como se consumen habitualmente estas frutas). Esto significa que, debido a su solubilidad en agua, el TFA llega rápidamente a la pulpa. De las 43 muestras de kiwi, se determinaron valores de TFA en el 86 %. Estos oscilaron entre 0,759 mg/kg en una fruta procedente de Italia y 0,021 mg/kg, también de Italia. Se detectó una carga media de 0,075 mg/kg.
SU PLUS: Los laboratorios AGROLAB analizan sus muestras de frutas y hortalizas para detectar residuos de plaguicidas fluorados. Dado que actualmente no existe un marco de evaluación para el TFA en los alimentos, estamos analizando el TFA en el agua potable. Cuando es necesario, trabajamos con otros tipos de alimentos en colaboración con laboratorios asociados acreditados.
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Autor: Dr. Frank Mörsberger, AGROLAB GROUP; Traducción: Dra. Isabel Gómez, AGROLAB Iberica

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