El jueves 21 de septiembre, el Acuerdo económico y comercial global (CETA) entre la UE y Canadá ha entrado en vigor provisionalmente.

 

ENTRADA EN VIGOR DEL ACUERDO COMERCIAL CANADÁ-UE (CETA)

El jueves 21 de septiembre, el Acuerdo económico y comercial global (CETA) entre la UE y Canadá ha entrado en vigor provisionalmente. Según la Comisión Europea, el CETA tiene como objetivo “establecer una relación económica privilegiada y más avanzada con Canadá” mediante un acuerdo que “abrirá nuevas oportunidades comerciales y de inversión para los agentes económicos a ambos lados del Atlántico.

 

Aunque el principal objetivo del acuerdo es precisamente la liberalización del comercio mediante la eliminación de barreras arancelarias o administrativas, entre otras medidas, el acuerdo va mucho más allá. Son precisamente los aspectos relativos a la armonización de la legislación o el tribunal de arbitraje entre empresas y estados los que han suscitado una fuerte oposición al tratado en los últimos meses.

 

Colectivos ecologistas, organizaciones de consumidores y operadores económicos, siguen denunciando las graves consecuencias que puede tener la puesta en marcha de un tratado de libre comercio que podría rebajar los estándares de control y calidad de los productos y servicios que vienen de Canadá, dado que el CETA no garantiza algunos estándares europeos sobre clonación animal, organismos genéticamente modificados, lavado de carne con productos químicos, colorantes alimentarios o alimentación de ganado con hormonas.

 

Si bien las normas de la UE respecto a la seguridad alimentaria y de los derechos de los consumidores no cambiarán y las importaciones procedentes de Canadá deberán cumplir todas las normas y reglamentos sobre productos de la UE sin excepciones, se deberá prestar especial atención a estos cuatro grupos de alimentos:

1) La carne clorada

Las regulaciones canadienses permiten que la carne de vaca y pollo sea lavada y procesada con agua clorada, algo que está prohibido en la UE.

2) Fármacos de crecimiento en la carne

La industria alimentaria Canadiense utiliza fármacos y hormonas de crecimiento como medio de superproducción. Uno de ellos es la ractopamina, un fármaco beta-agonista que estimula el crecimiento y que está prohibido en 160 países, incluidos los de la UE.

3) Alimentos genéticamente modificados

La UE permite solo el 0,1% de material modificado genéticamente en variedades que no estén aprobadas. No obstante, Canadá es uno de los tres grandes productores de alimentos genéticamente modificados del mundo. La UE obliga a etiquetar cualquier producto que haya sido modificado genéticamente (conteniendo más del 0,9% de ingredientes genéticamente modificados). En cambio, en Canadá, no se requiere un etiquetado obligatorio, solo voluntario.

4) Colorantes alimentarios

La regulación canadiense permite que los fabricantes puedan etiquetarlos utilizando su nombre común, como “Fast Green FCF” o simplemente “colorantes”. Muchos de ellos están permitidos allí, pero no en la UE. Algunos de los prohibidos en varios de los Estados miembros, y que estan autorizados en Canadá, son el Fast Green FCF, el Citrus Red No.2, 18 Allura Red, Ponceau SX, Brilliant Blue FCF, indigotina y tartrazina.